lunes, 19 de septiembre de 2016

Hacia todo aquello que ahora mismo resulta desconocido



Esta es una edición romana fechada en 1476 de la Geographia de Ptolomeo que me he encontrado casualmente, mientras curioseaba por las colecciones de mapas antiguos digitalizados que existen por la red. Les recomiendo encarecidamente que pulsen aquí y disfruten a pantalla completa de la calidad de la reproducción, y, sobre todo, del placer que produce el abandonarse a estas cosas...

Konrad Sweynheym, autor de esta Geographia, fue un clérigo de la catedral de Maguncia, cuya afición por las cosas de aquél nuevo invento que fue la imprenta, le llevó a dedicarse a ello por entero. Al tiempo, se asoció con un antiguo aprendiz de Gutenberg, Arnold Pannartz, con quien se trasladó al monasterio italiano de Santa Escolástica de Subiaco, huyendo del asedio al que había sido sometida su ciudad. Allí habían sido llamados ambos por el cardenal Giovanni Turrecremata, alias italiano del dominico vallisoletano Juan de Torquemada, protegido del papa Calixto III, llamado a su vez en el siglo Alfonso de Borja. Si este Juan de Torquemada tenía algo que ver con el archiconocido Tomás, el inquisidor, es algo que desconozco.

El caso es que Turrecremata era abad del monasterio de Subiaco, a unos 70 kilómetros al este de Roma, y hombre interesado como Sweynheym en las posibilidades que ofrecía la imprenta. Bajo su protección Konrad y Pannartz se convirtieron aquél año de 1464 en los primeros en editar un libro en Italia. Se trata de una obra del gramático latino Elio Donato, que desgraciadamente se ha perdido. A ésta le siguieron otras, de las cuales si se conserva algún incunable, como un "De oratore" de Cicerón, y un "De divinis institutionibus" de Lactancio, ambas de 1465.

Tras terminar en 1467 el "De civitate Dei" de San Agustín, ambos decidieron marchar a Roma. Habían sido llamados por la familia Massimo una de las más importantes de la aristocracia de la ciudad, que se decía descendiente de la "gens Fabia" en los ya lejanos tiempos de la República. Con ellos, y después bajo la protección del papa Sixto IV, realizaron algunos de sus más conocidos trabajos, cerca de 18 obras, hasta que allá por el año 1474 decidieron separarse.

Fue entonces cuando Sweynheym decidió comenzar a trabajar el grabado en cobre a punta seca con los mapas que ilustraban la Geographia de Ptolomeo, una obra muy codiciada en su época y que, dada su técnica de elaboración, prometía una excelente calidad. Desgraciadamente murió a falta de terminar la elaboración de los mapas, cosa que completó Arnold Buckinck.

Al visitar hoy en día la copia digitalizada de esta Geographia, la mirada de uno acompaña a los movimientos del cursor hacia el este, hacia lo que considera los misteriosos y oscuros confines de aquello que, en aquél entonces, era una mezcla no bien delimitada entre lo real y lo imaginado. La mirada, en fin, se dirige hacia lo ignoto, hacia lo que queda por descubrir. Quizá, inconscientemente esté intentando desperezar el ánimo y despertar los sentidos para llevarlos, con buen viento, hacia todo aquello que ahora mismo resulta desconocido.


17 comentarios:

  1. Me gustan los mapas, antiguos y modernos, y es una delicia poder desplazarse con el cursor por éste. como bien dices. Suerte que tenemos de vivir en le era digital, que nos alcanza las cosas más insospechadas.

    Estuve en la isla del Hierro, visitando su punto más occidental, en donde Ptolomeo puso uno de los muchos meridianos que nos han ido acompañando desde entonces, cuando nadie hablaba del de París, Roma o Greenwich.

    Me pregunto si esa forma curva de organizar el mapa no representa mejor la realidad que muchos mapas actuales.

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    1. Ya somos dos, y tres si leemos el comentario siguiente, y más estoy seguro... Los mapas son una fuente incombustible de sueños. Sobre todo los impresos, los que podemos ver en papel, viajar por ellos trazando caminos con las yemas de los dedos leyendo nombres de lugares que sólo nuestra inventiva puede imaginar...

      ¿Imaginas a Tolomeo imaginando a su vez el punto más occidental de la isla del Hierro? Seguramente fue esa capacidad que tenían de abstraerse, de reflexión de la que ahora carecemos en gran parte, la que suplió las inexistencia de los recursos que tenemos hoy en día para conocer el mundo que nos rodea... Efectivamente, yo también me pregunto si su representación del mundo no se parecía más a la realidad que la nuestra.

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  2. Este tipo de cosas me fascinan,
    Estuve comprobando a Plinio en ese mapa hace mucho tiempo, Plinio desde el libro II al VI se mofa con respeto de Tolomeo, sobre todo por tribus míticas como los talamones y los garamantes que veran en el plano.. etc.
    si van al final del libro VI yo no tengo traducido VI, pero transliterado se entiende, corrige a mayor exactitud los meridianos y los paralelos de Tolomeo.
    En el libro II justo al final da una dimensión del orbe con una exactitud pasmosa en pasos basándose, en Tolomeo y las mediciones corregidas que daban los expedicionarios romanos.

    Salud Charles y bienvenido de nuevo.

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    1. Toda estas cosas de los mapas, y el leer su comentario y el anterior de Tawaki, me ha traído a la memoria un libro que leí hace no demasiado titulado "El cartógrafo de Lisboa" de Erik Orsenna. En él se recrea con bastante detalle cómo se trazaban las cartografías a fines del siglo XV, a partir de la comparación de los testimonios de marinos que volvían a puerto y que, por una módica cantidad, estaban dispuestos a traer en el recuerdo todo aquello que veían en forma de accidentes geográficos, distancias, gentes, etc... Aunque el título de la obra se ha traducido del francés del mismo modo que se hace con muchas películas en este país, es una lectura que resulta muy entretenida y evocadora, la verdad.

      Según leí hace poco en este artículo , parece que a Tolomeo le interesaba más el aspecto ´"matemático" de la geografía que cualquier otro. Es decir, el colocar una serie de accidentes geograficos conforme a unas líneas paralelas, marcando con la mayor precisión posible la distancia entre ellas. A pesar de ello, como usted bien dice, se le colaron talamones, garamantes, etc...

      Mucha salud!

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  3. Yo tenía en un pequeño despacho unas seis láminas que regalaban con algún producto, las tenía enmarcadas y eran unos dibujos de como se suponía que era la Tierra en distintas y antiguas épocas,me imagino que estarán en el trastero ya que a mi mujer no le gustaban.
    Saludos

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    1. Me recuerda a un familiar próximo a mi, que también decoraba su parte de la oficina con planos que representaban distintas épocas de la antiguedad. Recuerdo pasarme horas muertas mirándolos y revisando aquellos nombre que entonces resultaban tan desconocidos como fecundos en evocaciones...

      Saludos

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  4. Hay en los mapas antiguos un toque de nigromancia donde, como bien apuntas, lo desconocido atrae tanto o más que las líneas, recovecos y denominaciones que el afanoso delineante trazó en tiempos remotos.

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    1. Sin quererlo, lo acabo de adelantar: lo desconocido es simiente para la evocación, para la recreación ¿y que más apropiado que una geografía desconocida?.

      Desde mi punto de vista, lo era más antes que ahora pues las imágenes que teníamos de lugares lejanos -por no hablar de los que medían su distancia en tiempo-, se limitaban a alguna fotografía poco clara, y a lo que el cine y la literatura quería contarnos de ello... Ahora, ya se sabe, con la profusión de información que hay, el desconocimiento en todo caso lo es por exceso.

      Salud!

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  5. Me atraen los mapas. Me he criado viendo dibujar a mi padre y mi abuelo no mapas mundiales, pero sí planos de Granada y provincia que fueron importantes en su momento, lo mismo que siglos antes lo había sido este, que siempre me fascinó.

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    1. Senior, el enlace no me funciona como creo que debe...

      En cuanto a lo que cuenta, tuvo que ser realmente apasionante conocer de primera mano la elaboración de aquellos mapas, y saber de la metodología que empleaban y de la pasión e interés que se invertía. Vuelve a recordarme al mencionado libro del cartógrafo de Lisboa, en el sentido de que tan interesante como el resultado es el camino que se ha recorrido para obtenerlo. Como la vida misma.

      Saludos y no vacíe de esa manera sus botellas de cerveza, compártalas con una buena conversación.

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    2. Para eso eran, pero la conversación la vi en el aire y...

      A ver si ahora funciona el enlace

      https://es.wikipedia.org/wiki/Plataforma_de_Vico

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    3. Ahora si funciona. Me ha venido bien como lectura para el final de esta mañana... Desconocía absolutamente el hecho de que fuera en Granada donde se hizo el primer plano de estas características. ¿Hubo algún motivo por el que se diera esto, o fue pura casualidad?

      Saludos

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    4. Pues no puedo responder a tu pregunta, pero quizá esto añada algo más. (A ver si ahora me sale el enlace a la primera...)

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    5. Coincidió con el hallazgo de los libros plúmbeos... menuda la que se armó. Recuerdo haber leído hace muchos años un magnífico libro de Don Julio Caro Baroja al respecto.

      De cualquier modo, al tratarse de un encargo del arzobispo Costa, cabe imaginar que se debió a un impronta humanista del mismo...

      De cualquier manera, una verdadera gozada contar con una joya como esa para recordar el pasado de tu ciudad.

      Un saludo!

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    6. Se armó con los libros plúmbeos... y se me armó a mí cuando toqué ese tema.

      http://el-macasar.blogspot.com.es/2011/02/san-cecilio.html

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    7. Homérico! En mis 12 años de blogero no había visto algo así... Las horas y horas que dedicaron dos de sus comentaristas en pergeñar lo que le contestan es de admirar.

      Menuda que se armó con cecilio, los libros plumbeos, etc... Daría para otro gran libro.

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    8. Y yo, que solo pretendía tratar de forma ligera el tema, metida en profundidades... Este oficio de bloguera tiene sus riesgos.

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