Lions and tigers and bears, oh my!
¡Leones
y tigres y osos, ay Dios mío!
Se calcula que, a lo largo de su
vida, Bebe Daniels participó en cerca de 230 películas, la mayor parte de las
cuales fueron anteriores al cine sonoro. Aquí, en esta magnífica fotografía
promocional, Bebe tiene 9 años e interpreta a Dorothy Gale en la primera
versión cinematográfica que se conoce del “Mago de Oz” (1910). La imagen pretende recrear el
momento en el que la pequeña Dorothy exclama rítmicamente, con sus
compañeros de aventuras, aquello de:
Lions and tigers and bears, oh my!
Aunque no tuvo el mismo éxito que
llevó al estrellato a Judy Garland en la versión de más de 20 años después,
esta película, de unos trece minutos y medio, le sirvió a Bebe como catapulta
para convertirse en una presencia habitual en aquellas primeras producciones cinematográficas. Se le puede ver compartir reparto con Harold Lloyd,
Rodolfo Valentino, Cecil B. DeMille, etc… y, cómo no, haciendo primeras
versiones de películas que alcanzarían mayor éxito en sus revisiones
posteriores, como es el caso del “Halcón
Maltés” de 1931, donde
interpretaba el papel de Ruth Wonderly.
Pero el cine, el teatro e incluso
el musical, fueron sólo algunas de las facetas por las que era famosa quien
en su época fue una de las flappers más reconocidas del
momento. Eran frecuentes sus apariciones estelares en todo tipo de evento
artístico, sus escándalos, fiestas, idilios y, cómo no, su presencia entre las páginas la
prensa rosa del momento. El Vanity Fair de septiembre de 1922 recoge una ilustración de Ralph Barton
que la muestra en medio de un grupo de famosos del mundo del espectáculo de
aquél entonces. ¿La reconocen?: seguro que sí, a pesar de que han pasado 12
años desde que interpretó a la cándida Dorothy.
Dice Ralph Barton en el artículo
que acompaña a la ilustración, que ha dibujado a Bebe Daniels usando traje de
rayas horizontales, porque la ha sorprendido recién salida de la cárcel, a
dónde la llevaron tras ser detenida por exceso de velocidad. Queda claro pues,
y más aún si ven sus fotos de aquella época, que efectivamente
ejercía de flapper con todas las de la ley.
Sorprende en la ilustración de
Barton la fidelidad con la que ha retratado a todos los personajes que se ven
en ella. Especialmente me ha llamado la atención el caso de la virtuosa,
teatral e interesante Alla Nazimova: la que representa
casi tal cual es fotografiada por Arthur Rice en su interpretación de
Marguerite Gautier en Camille, que filmó junto a
Rodolfo Valentino en 1921, por aquella misma época. Todavía hay hoy en día
alguien que mantiene una página web dedicada
a preservar viva la memoria de esta actriz, cuya biografía está repleta de
interesantes episodios que, por no desviar mi rumbo y tampoco cansarles,
reservo para otra ocasión.
Está claro que Ralph Barton
conocía perfectamente su trabajo, y lo hacía buscando no sólo el parecido con
los personajes representados, sino proporcionándoles además, como buen
caricaturista, un toque de ironía, que en el caso de ambas actrices se materializa
en el traje a rayas de la Daniels, y el vestido y la pose afectada de la
Nazimova. Barton fue, seguramente, el ilustrador más famoso de la América de
los años de 1920, la del jazz, las flappers y esa nueva clase elegante surgida
del mundo del espectáculo.
Barton, que inició su carrera como corresponsal en Europa durante la primera guerra mundial, conoció la fama
a partir de los retratos mordaces y elegantes que hizo de las estrellas del
momento. A partir de ahí, sus producciones fueron requeridos tanto en forma de
ilustraciones por revistas -Vanity Fair, The New Yorker, etc…-, como por los
diseños de bufandas y todo tipo de complementos que realizó muy a la moda de
aquél entonces.
Su obra más conocida sería la que hizo en colaboración con la guionista y
escritora Anita Loos, para quién ilustró su novela “Los caballeros
las prefieren rubias” (1925). Esta obra, un texto de apenas 160 páginas en forma de diario, se publicó el mismo año que El gran Gatsby, convirtiéndose en uno de los
mayores best-sellers de la década, y referencia obligada de la
literatura de la llamada Era del Jazz. Poco quedó de ella en la conocida versión cinematográfica de alrededor de 30 años después, interpretada por la cansina Marilyn Monroe.
Anita Loos era diferente, comenzó como redactora de rótulos de las películas mudas. Suyos son, por ejemplo, los de "Intolerancia" (1916) de Griffith. Su habilidad para idear textos llenos de ingenio y frescura, le permitió, en el momento en que comenzó el cine sonoro, encontrar el filón necesario para explotar su capacidad en la redacción de diálogos brillantes y llenos de humor que tuvieron un enorme éxito entre sus contemporáneos.
Aquél
mundo, como todos, estaba lleno de la más variada gama de personajes: la
flapper que terminaría siendo una estrella de la radio y la televisión en
Inglaterra; la actriz de origen ruso que era conocida por las fiestas
libertinas que celebraba en su mansión conocida como El Jardín de Alá, y que hizo de madrina en el bautizo de
la que con el tiempo sería la primera dama Nancy Reagan; el gran y talentoso
ilustrador cuyo suicidio anunciado lo hundió durante mucho tiempo en el más
injusto de los olvidos; la
concienzuda y personal escritora y guionista que se abrió camino con arrojo y
coherencia en un mundo tradicionalmente reservado para los hombres…
Al fin y al cabo, vidas, todo
tipo de vidas que, como las nuestras, giraron en torno a su tiempo. En su caso a aquellos días
que ahora, a casi un siglo de distancia, conocemos como la era de Jazz.
Lions and tigers and bears, oh my!























